Hace nueve años, atravesé uno de los momentos más difíciles de mi existencia, donde estuve en una etapa de oscuridad, había perdido el sentido de vida y experimenté tristeza muy profunda y un estado depresivo.
Abordar ese momento sin herramientas internas fue muy caótico, por ello busqué ayuda, para volver a reconectar aquello que en ese momento no era muy claro.
Inicié con un trabajo interno muy profundo, dándole lugar y sanando mucho enojo que había en mi ser, escuchando las heridas de mi niña interior y trasladando toda la información que iba encontrando a la práctica de mi vida diaria. La disciplina es una fortaleza que me ha apoyado todos estos años y que desarrollé desde mi infancia, prácticas constantes, experimentar, errar y corregir, hacerlo cada día un poquito mejor, fue la guía que me permitió luego de algunos meses de terapia y años de trabajo interior con ayuda del coaching, encontrar un nuevo punto de inicio.
¿Quién soy? ¿Cuáles son mis habilidades y cualidades? ¿Cuál es el sentido de mi vida? fueron algunas preguntas que inicialmente me planteé y aunque hoy aún sigo encontrando respuestas, descubrí un camino que disfruto enormemente: me encanta escuchar a otras personas y ayudarlas a resolver sus dificultades, entregarles otro punto de vista, aliento y comprensión. Ha sido muy fácil para mi compartir herramientas que ya he aplicado en mi proceso y que le han servido a cientos de personas, así recuperé el sentido de este camino, que ya lleva nueve años de recorrido.
Hoy tengo una vida mucho más armoniosa, en mayor equilibrio y la exploro todo el tiempo buscando estados de felicidad y conectada desde la gratitud.
Inicié esta publicación con una frase: “vivir una vida en propósito, no siempre es felicidad” porque he vivido momentos hermosos, de muchas claridad en mi proceso personal, pero también he vivido momentos muy difíciles, que han disminuido mi capacidad de confiar en el proceso, pero ¿sabes? Te quiero compartir, que en esos momentos nunca he estado sola, siempre han llegado los recursos, las herramientas, las personas, la contención que he necesitado y esto acrecienta mi confianza frente a la vida y la perfección de mi proceso y mi camino.
Hoy quiero agradecerte por ser una de esas personas que me motivan a explorar cada día un mejor estado de mi ser, a ir construyendo espacios de felicidad que todo los días están a disposición mía y tuya. Me siento optimista y esperanzada, cada uno en nuestro camino individual podemos elegir qué huella dejamos en este corto trayecto que se llama vida.
¡Elijo dejar una huella de gratitud y ayuda a otros! ¿Qué huella elijes tú dejar?
